viernes, 25 de enero de 2013

080107

Hola abuelo, ¿qué tal estas?

Quería que supieses que te echo de menos, muchísimo y que deseo encontrar el día en el que vuelvas, porque no mereciste irte tan pronto, sé que ese día nunca pasará,  no me pude despedir de ti como te merecías pero no sabía que me ibas a dejar sola.

No me gusta no acordarme de ti todos los días, no me gusta no visitarte, pero no lo hago por mal, si no lo hago porque quisiste que siguiese adelante sin ti.

Hoy me he acordado de ti, me he acordado de nuestro saludo tan especial, de tus galletas, de tu pan, de tus puros y de tu sonrisa, esa que me hacia tan feliz al verte. Me acuerdo de tu moto, esa con la que ibas a todos los lugares, en la que su ruido me decia "Por ahí va mi abuelo", me acuerdo de tu valentía y tu carácter, con los cuales tú te enfrentabas a todos sin miedo, me acuerdo del buen pintor que eras y también de tu gran corazón.

 El destino nos falló y te fuiste, en el momento que más te necesitaba, cuando no entendía las cosas que pasaban a mi alrededor y ahora estoy aquí más diferente que antes y también estoy para llorar todo lo que no lloré aquel día en el que decidiste marcharte.

Ojalá estuvieses aquí, para poder decirte lo mucho que te quiero y que estoy orgullosa de que tú seas mi abuelo.

No aprobeché nada mi tiempo contigo y por ello te pido perdón, dirás que ya es muy tarde, pero sé que puedes escucharme y tambien que podrás verme.

Nunca te he contado nada de mí, es por eso quiero que sepas, que toda la familia te quiere y te echa de menos y te estamos agradecidos de todo corazón porque tú fuiste quien formó esto. También decirte que tengo a las mejores personas a mi lado porque me enseñaste a saber diferenciar las amistades verdaderas.
Una de ellas es Alba, la conocí hace mucho tiempo, pero es mi mitad, mi hermana. Otra es Sandra, la persona más auténtica que he visto en mi vida, es mi otro yo. Otra es Cristina, está algo loca, pero tiene la generosidad que nadie tiene, es una parte de mí. Otra es Iria, a ella la conocí hace muy poco, pero me enseñó lo que realmente es amar, ella es mi vida. Otro es Bruno, la persona más responsable del mundo, que adoro simplemente por sonreír, él es quien me enseña a caminar hacia la dirección correcta. Y ahora te voy a hablar de alguien muy especial, a ti no te gustaba vernos con chicos, pero siempre es bueno encontrarte con una persona así, él es Omar, quien me ayuda, me consuela, me hace reír, quien me mima, me escucha... sólo te diré que él ha sido el único al que quiero de verdad, es el dueño de mi corazón. Y esta es mi familia ahora, no sé si estarás orgullosa de mí, no sé si estoy haciendo las cosas bien, no sé nada.

Sólo sé que no puedo escucharte, ni verte, pero lo daría todo por volver a los buenos recuerdos que has dejado. Nadie se merece morir, pero tú eras el que menos se lo merecía.

Me encantaría que me abrazases, que me dieses un beso y que me dijeses que no pasa nada.  Te prometo que nunca te olvidaré, que siempre te voy a querer y que pase lo que pase, estarás en mi corazón.

Y por último te pido que me esperes, que cuando llegue el día en el que me vaya de aquí, estés tú para recibirme con los brazos abiertos allá donde quiera que estés y estemos juntos para toda la eternidad.
Has dejado un vacio en mi que sólo tú puedes cubrir.


Silvia.
 

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